Secretos más allá de la existencia

Nos encanta descifrar misterios y poder interrumpir nuestra cotidianidad de todos los días. Probablemente para satisfacer una necesidad de sentirnos importantes al descubrir misterios que están ocultos ante los ojos de los demás.

Esta reflexión se puede visualizar mejor con ayuda de la película El código Da Vinci, basada en la novela escrita por Dan Brown. Debemos puntualizar que el título del libro es incorrecto. Si se desea resaltar que hay un código secreto escrito por Leonardo, el libro debió llamarse: El Código de Leonardo Da Vinci. Ahí se plantea la existencia de mensajes secretos en sus obras artísticas.

En caso de no existir dichos mensajes ocultos, nuestro ingenio siempre los encontrará tras un esfuerzo producto de nuestra imaginación. De modo que nuestro intelecto crea ese simbolismo, por lo que nuestras mentes siempre van a realizar ejercicios mentales por descifrar misterios ocultos, incluso dónde no existen.

familia-jesús-última-cenaPor ejemplo, considero muy rebuscado pensar en el cuadro La Última Cena pintado por Leonardo, donde se esconde un bebé producto de solapar la imagen del cuadro original con la misma imagen, pero rotada 180 grados manteniendo a Jesús en el centro de la misma.  Pregunto: ¿qué necesidad tenía el autor de hacer todo esto? Este detalle refleja que buscamos mensajes secretos por la sencilla razón de que alguien dijo que podía existir.

Para finalizar, recuerdo la película basada en la vida del premio Nobel de Economía, John Nash, titulada Una mente brillante, escrita por Akiva Goldsman, donde se narra la presión psicológica de Nash por resaltarse como persona tras la búsqueda de la verdad a través de las matemáticas.

Dicha película plantea a un Nash con un fuerte apetito por reconocer patrones a su alrededor, dando un aire de misterio tras una conspiración que solo existió en su imaginación. Por lo que, esta película, resalta la necesidad de algunas personas por autorealizarse, pero en mi opinión, sólo da un reflejo de cuán vacíos deben estar
ellos en sus corazones al no aprender a valorar la belleza de la simplicidad de la naturaleza que nos rodea en el calor de nuestras familias.

Es allí, estimado lector, donde existe un código secreto que está escondido en nuestros corazones, el cual descifran nuestras familias y seres queridos con una simplicidad que envidiaría cualquier computador sobre la tierra.

 

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La vida nunca debe ser dos fechas

 

Human fetal development, artwork

Hay dos cosas ciertas en la vida de una persona: su fecha de nacimiento y el día en que muere.  Lo que ocurre en ese intervalo de tiempo es decisión exclusiva de dicha persona.  No somos obra de un titiritero que piensa por nosotros. Somos únicos y responsables de nuestros destinos.

Nosotros  decidimos que vamos hacer.  Ni siquiera dentro del vientre materno nos imponen nuestras ideas, y mucho menos lo  hacen al final del camino.  Solo nosotros podemos decidir que deseamos hacer con nuestra vida.

A veces desconfiamos que pueda existir algo más de lo que ahora somos capaces de sentir, ver, oler y hasta pensar, donde lo importante es sobrevivir en esta jungla de personas.  Sí realmente cree ello, pregunto:   ¿para qué enamorarse sí puede tomar lo que desea sin remordimiento ni consecuencia?

Reflexiona por un momento cómo te sentías durante tu estadía en el vientre materno. No lo recuerdas ni yo tampoco. Es un mundo físico confinado a un entorno dónde desconoces la vida que te aguarda llena de luz y de amor.

Vives bajo la sombra de una madre que no la vez sonreír, pero sientes su calor mientras te alimentas de esperanzas y duermes sin preocupación. Incluso en ese lugar maternal sigues siendo tú mismo, y tu decides cuando estás listo aunque no comprendas a dónde vas. No es tu mama ni un titiritero,  sino tu mismo gracias a tu propio reloj biológico.

Por otra parte, nunca estamos solo en esta vida aunque nuestras pasiones deseen apoderarse de nuestros sentidos, pero incluso en ese momento conocemos que existe algo más que nos motiva a conquistar un gesto de cariño brindado sin egoísmo ni reproches, es decir, ganar el amor de los demás sin imponer el sentimiento de uno mismo.

Nuestra vida está inmersa en un equilibrio entre el bien y el mal, es decir, el bien no puede existir sin el mal.  Entendiendo por mal las dudas, las pasiones o ambiciones que nublan nuestro amor, nuestra humildad y el respecto por los demás. De modo que ten presente que tus acciones son reflejo de la marea que decidas navegar.

Somos producto de un diseñador que nos da libertad de elección.  No somos producto del aire o más bien del capricho de la naturaleza azarosa que crea sinsentido. Te equivocas sí piensas ello.  Dios te ama como el amor que sentías dentro del vientre materno que no estas consciente de ello, pero está allí envolviéndote y llenándote de tranquilidad.

Por eso ten presente que tu vida es más que solo dos fechas anotadas en este pasaje terrenal. Naces para morir y mueres al nacer con una nueva consciencia labrada de tus propias acciones.

Vive en el equilibro que Dios te brinda cuando logras calmar tus angustias, miedos y pasiones.  Vive con el mismo amor que te regalaron mientras estabas bajo el calor maternal. Vive bien y renacerás bajo el cobijo de tu creador.  Recuerda que tu futuro es decidir sí deseas convivir con Dios.

 

¿Por qué no soy ateo?

 

HaJesus_of_Nazareth___Detail_by_noelingy personas que se consideran ateas porque no logran justificar ni entender la existencia de Dios, escudándose en la ciencia para negar a Dios.  Sin embargo, voy a explicarles por qué creo en Dios, y no existen conflictos con los descubrimientos científicos.

Los ateos creen que la vida proviene de la nada, del vacío, por lo que
ellos piensan que no hay nada más allá de su entendimiento. Sin
embargo, la ciencia nos está indicando que realmente no existe un
vacío absoluto como se ha ido revelando gracias a los avances tecnológicos del siglo XXI.

Otros ateos sostienen que la vida es consecuencia de una serie de
coincidencias que se deben cumplir con una precisión milimétrica,
producto de miles de años de evolución. Sin embargo, confieso que
tantas coincidencias magistralmente orquestadas dificultan que acepte
ese hecho, porque implicaría pensar que el tiempo desempeña un papel
creador de la vida.

La ciencia nos ha enseñado que nuestro origen se deba quizás al “Big
Bang” (la gran explosión), donde comenzó todo el Universo, así como
las leyes físicas y todo lo que nos rodea.  Si cree el ateo en ello, debería pensar que las leyes no se crean de la nada, son producto de una inteligencia creadora, y por ende le pregunto: ¿por qué entonces niega a Dios?

Considero incorrecto pensar que el origen del Universo es un acto del
azar, ya que tal hipótesis implicaría que hubo un acontecimiento
“previo”. Entendiendo por azar el acontecimiento fortuito o accidental
o el ocurrido sin ninguna causa aparente. Sin embargo, nada en la
científico es producto del azar, porque se pueden explicar con ayuda
de modelos matemáticos cuando conocemos todas las variables que
describen dicho proceso, es decir, el azar es producto de nuestra
ignorancia en el problema.

Algunos ateos son a raíz de los errores cometidos por la Iglesia a
través de la Inquisición, y otras barbaridades en su nombre, pero
espero que ellos entiendan que fueron los hombres los verdaderos
culpables, no Dios.

Otros creen en un Dios que necesita adoración en las Iglesias, pero a
título personal confieso, voy a la Iglesia para encontrar la paz
interior. Dios no me necesita, soy yo quién lo busco con la esperanza
de retornar a su hogar, el Reino de los Cielos.

Medita y cree en Dios. Deja que el Espíritu Santo inunde tu vida. Deja
de creer únicamente en la maldad de los hombres al decir que eres
ateo, porque excluyes el origen del bien al negar a Dios.  Existe el
bien y el mal, y actúan como una sola fuerza que te invita a decidir
tu destino final.  Cree en Dios y descubrirás el verdadero significado
de la felicidad.


Publicado en Últimas Noticias, página 4 el 7 de noviembre de 2017.

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Dios sabe lo que hace

 

joseHay momentos en la vida que dudamos de las cosas que nos pasan, pero siempre se debe tener presente que “Dios sabe lo que hace”. Tanto el tiempo de Dios como sus planes son distintos al tiempo y a los planes del hombre, porque los designios del Señor son incomprensibles para la mente humana. De allí la frase popular “Dios escribe recto sobre líneas torcidas“. Es decir, lo que para el hombre parece equivocado, para Dios no lo es.

Eso explica que muchos vivimos situaciones que nos parecen malas o que no las deseamos, y tiempo después, nos damos cuenta de que había una razón para que ocurrieran. Lo importante en este sentido es no dudas. Por muy difíciles que sean las situaciones por las que estemos pasando, ante Dios siempre tendrán respuestas aunque a veces no las comprendamos. De Él brota la justicia y la misericordia, y nunca debemos dejar de ser humildes y agradecidos por los designios de Dios en nuestro camino.

Él nos invita a reflexionar con personas justas y comprensivas, y no perder nuestra  fe por la incertidumbre del mañana.  Nuestro destino se revelará en su momento, como nos lo enseña el Génesis (41, 14-16) cuando el faraón mandó a llamar a José (hijo de Isaac quien fue nieto de Abraham) para que interpretará  uno de sus  sueños.

Sinceramente confieso que es imposible imaginar la decepción de José cuando sus hermanos lo vendieron a los egipcios, y más aún cuando lo llevan a la cárcel por una acusación injusta por parte de Potifar.

Debemos seguir caminando por la senda de nuestro destino sin intentar titubear ni dar pie al rencor, teniendo presente que “Dios sabe lo que hace”. Él es quien nos acompaña en este transitar por la vida para que fortalezcamos nuestra alma, pensamiento y amor.   Él es la gloria y nuestro destino, por los siglos de los siglos, amén.


Publicada por primera vez en Últimas Noticias, Pag 4 el 26 de octubre de 2017.

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¿Te mudarás al infierno?

Han pasado más de 500 años desde que el XVII Concilio Ecuménico de Florencia estableció que el infierno es el destino final del pecador, es decir, “las almas de aquellos que mueren en pecado mortal actual o con solo el original, bajan inmediatamente al infierno, para ser castigadas”.

Nuestras acciones son las que van a ser valoradas al final de nuestra vida, como lo dicen una amplia gama de religiones. Por ejemplo, los cristianos tenemos el nfierno para aquellos que no buscan en vida a Dios, los judíos le dicen Sheol, mientras que El Islam advierte que el infierno es el lugar donde bajan aquellas almas que no creen en Alá, y se rebelan contra sus leyes.

De modo que comentaré algunas visiones de santas y santos registrados a lo largo de nuestra historia, y se observa un denominador común que comentaré más adelante.

Iniciemos con la visión de Santa María Faustina Kowalska quien describio al infierno como la privación de Dios. Un lugar donde las almas viven en continuo remordimiento de conciencia por el mal realizado en medio de un fuego que la consume sin destruirla.

La beata Ana Catalina Emmerick lo describió como un inmenso edificio de aspecto pesado y el granito negro, donde las puertas estaban aseguradas con cerrojos para que nadie pueda escapar. Allí las personas sufrían tormentos inimaginables sin recibir consuelo. Por su parte, Sor Josefa Menéndez nos señala cómo las almas se arrojan al infierno como si desearan desaparecerse de la vista de Dios, para poder blasfemarlo y despreciarlo.

San Juan Bosco, comentó que es un lugar similar a una caverna donde todo estaba en llamas, sin que nada se consumiera; mientras que Sor Lucía de Fátima lo describió como “un gran mar de fuego”. De modo que deja de excluir a Dios y acéptalo en vida. No asesines tu alma por orgullo o prepotencia pasajera. No recurras a la tentación de los conjuros creyendo que haces daño a los demás o incluso para protegerte de ellos, porque en el fondo le estás dando poder al
mal, al dudar de Dios.

Concluyo que el infierno es un lugar físico atemporal caracterizado por la ausencia del consuelo y del amor de Dios, donde reina la eterna oscuridad que asfixia el alma atormentada por sus pecados. Un lugar donde prosperan las blasfemias y las iras tras constantes remordimientos de los que dudaron del Señor, mientras adoraban su yo interior por una gloria pasajera, olvidando que nuestro destino final es convivir en el amor de Dios.


Publicado por primera vez en la sección LectoresEnAcción de UN, el 5 de septiembre (pág. 4).

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